domingo, 8 de diciembre de 2013

La mirada de Ulises: Hannah Arendt y Pablo de Tarso. El descubrimiento del hombre interior.




Parece lógico que después de Sócrates, en la mirada de Ulises abordáramos a Platón, a su maestro y su importancia en el mundo helenístico, con el que Pablo tuvo que vérselas un  mundo, al que lleva la  Buena Nueva de la resurrección de Jesús. Platón, por otro lado, es la base del pensamiento occidental, y, el cristianismo inicial, toma muchos de sus elementos para su reflexión sobre Dios y sobre la fe, ahí están Orígenes o san Agustín. Pero quisiéramos ir por otro camino.
En los últimos meses, se ha escrito mucho sobre “La banalidad del mal”, película sobre la vida de Hannah Arendt que ha realizado Margarethe von Trotta.  Directora, actriz y guionista del nuevo cine alemán, que con una mirada femenina y feminista, ha intentado presentarnos los perfiles de la mujer a través de películas como Las hermanas alemanas, Locura de mujer, Rosa de Luxemburgo, o Visión. De la vida de Hidegarda de Bingen.  Todas ellas películas sobre mujeres interesantes y de una gran alabanza y culto a su directora.
La película, más que la vida de la filósofa analiza un hecho importante de su vida, el momento que fue enviada a Jerusalén por la revista The New Yorker para informar sobre el proceso contra Eichmann. Teniente coronel de las SS, encargado del transporte de judíos a los campos de concentración y creador de los “consejos judíos” que colaboraron en la selección de los deportados. Fue capturado por el Mossad (el servicio secreto israelí) en Buenos Aires en 1960. El Estado de Israel, que se había saltado todas las reglas del Derecho Internacional al secuestrarlo en Argentina, quería mostrar a Eichmann como un monstruo despiadado para, de ese modo, poder justificar sus cuestionables prácticas anti-nazis.

Hannah Arendt, autora de los Orígenes del totalitarismo, no vio al horrendo genocida, sino a un pobre hombre, obsesionado con el cumplimiento de las órdenes. Para colmo, contó con la ayuda de líderes judíos a la hora de seleccionar a las víctimas que debían ser deportadas a los campos de concentración. De ahí su obra, Un estudio sobre la banalidad del mal, donde el mal, no se esconde en las grandes mentes criminales, sino en la estructura insignificante de cualquier ciudadano, insignificante y aparentemente normal, como Eichmann. Hannah Arendt, nos ha mostrado, lo terriblemente normal que puede ser el mal, con la cotidianidad de la vida y del individuo. Lo vemos todos los días, desde no alquilar pisos a emigrantes, hablar mal del prójimo, la violencia verbal o física, discriminaciones, tendencias racistas y xenófobas, etc.  Lo vemos cada día en conversaciones, en acciones cotidianas, correos electrónicos que recibimos en forma de presentaciones, etc. No se nos olvide que detrás de todo está la libertad, siempre podemos decir que no, lo hago o no lo hago, diga lo que digan, mis jefes, mis amigos o mis confesores, da igual. Discernir, pensar, informarme, son elementos necesarios para crecer en libertad.
De libertad es de lo que quería hablar, que es el núcleo de la relación de Hannah Arendt y Pablo de Tarso. Pero, qué relación tiene una de las mujeres más influyentes del siglo XX, discípula de Husserl, Heidegger, K.  Jaspers, con nuestro querido Pablo. Mucho, sobre todo con ese concepto de libertad personal e individual que tenemos, para poder decir sí o no a las acciones que se nos presentan a nuestra voluntad.

Su tesis doctoral fue un estudio sobre el amor en San Agustín, después de los estudios sobre el nazismo y la banalidad del mal, realiza un profundo estudio sobre la Condición humana, donde aborda el concepto de la vida. Por un lado, la vida como ciclo natural incesante vinculado con la labor, y la vida como devenir humano enmarcado en la historia de un quién a través de la acción. La vida para Hannah Arendt, es algo singular y subraya la importancia de aparecer ante los otros mediante el acto y la palabra.
La muerte sorprende a Hannah Arendt con la elaboración de su última obra inacabada, que nos habla de la Vida del Espíritu. En esta obra dedica un capítulo a San Pablo, en la segunda parte del libro, cuando habla y desarrolla la voluntad. El concepto de libertad era fundamental en su obra, no sólo la libertad personal, sino política y en ella tiene importancia la obra de Platón, en esta última obra inacabada, la centralidad de la misma, sorprendentemente es la figura de Pablo de Tarso. Es interesante el estudio sobre la “Epístola a los Romanos según Arendt”, que Agustín Serrano de Haro, realiza en la obra que dirige Reyes Mate y José A. Zamora, Nuevas teologías políticas. Pablo de Tarso en la construcción de Occidente.

Hannah Arendt, parte la pregunta sobre la posibilidad de elegir, como precursora de la voluntad. La voluntad es algo propio que los hombres no sólo tienen con ellos mismos, sino dentro de sí mismos. En su Carta a los Romanos, Pablo nos recordaba que queriendo hacer el bien, es el mal el que se nos presenta (7:21). No realizamos el bien que queremos, sino el mal que no queremos. Se da cuenta, que el problema de la libertad humana, está ausente en la filosofía griega.
El pensamiento griego, no entró a fondo en esta cuestión clave, si realmente el hombre es un ser libre, si existe la libertad en nuestro mundo o en qué puede consistir esta. No hay concepto que exprese esta idea en la filosofía griega, ni  proaíresis, ni eleuthería, llegarían al fondo del problema. El concepto de libertad griego, formaba parte de la experiencia cotidiana, de la praxis, en el espacio político, no de la reflexión o del pensamiento. No hay experiencia de una libertad individual, está sólo se nos muestra en el mundo de la Polis y en la intersubjetividad ciudadana, además, está vinculada a la acción política y no a la voluntad.
Hannah Arendt, descubre en Pablo de Tarso, al “hombre interior”, que se topa con la voluntad de querer, de elegir, que sólo se hace presente cuando entramos en pugna con nosotros mismos. La ley antigua decía debes hacer, la nueva ley de Dios que Pablo interioriza dice, debes querer. La acción del hombre se debate entre dos requerimientos enfrentados, propios de sí.  El hombre choca consigo mismo, independientemente de lo querido y de las razones para quererlo. La voluntad requiere decir sí a la acción en función de sus alternativas, esto equivale a ordenar la acción a un fin. El sí al amor,  supone de inmediato un no a la maldad, pero esto se debate en una fuerte pugna interior, que necesita de la gracia de Dios, ya que el hombre en su naturaleza no puede por sí solo. En esta pugna o debate, entre la carnalidad y la espiritualidad en el hombre, surge uno de los elementos propios de la constitución humana, de su ontología, la libertad. La voluntad, individualiza a cada hombre (en el pecado y en la gracia), esa libertad de la voluntad no sólo depende de la acción y de las obras, necesita ser liberada, necesita de liberación.  
Sólo la gracia de Dios, puede superar la dialéctica entre la carnalidad y la espiritualidad, la misericordia de Dios soluciona el conflicto de la voluntad, pero sin anularla, donde existe el pecado, sobreabunda la gracia. La voluntad no puede resolver el conflicto ya que se estorba a sí misma, ya que los hombres no son carnales o espirituales. Para Pablo, son a la vez, carnales y espirituales. La carne morirá, es el espíritu quien tiene que ordenar los apetitos, y crucificar ésta en sus deseos y pasiones, pero está más allá del poder humano. La carnalidad, sin ser la fuente de todo mal, interrumpe la espiritualidad. La voluntad se hace presente cuando vence la resistencia carnal, o si se quiere con otras palabras más actuales, la resistencia interna. Ésta  se logra más allá de nuestro hacer, está en manos de Dios.
Es bueno empezar por querer, incluso más allá de nuestra carnalidad. Pablo y sus amigos llamaron esa actuación de Dios,   resurrección, por ella se movieron y toda ella atraviesa su obra. Esa ya sucedió en Cristo, en los creyentes sucederá en la última venida de Cristo, vencidas todas las fuerzas cósmicas del mal y en especial la muerte, entregará el Reino de Dios, para que Dios sea todo en todos.

domingo, 24 de noviembre de 2013

La Mirada de Pablo: Pablo. De Tarso a Roma (Senén Vidal)





Desde hace tiempo quería plasmar en el Blog algunos detalles de esta magnífica obra de Senén Vidal, Pablo. De Tarso a Roma. Obra fundamental para ahondar y preparar los caminos de Pablo de Tarso. El autor es especialista en Pablo, nacido en San Pedro de Trones  en León, ha publicado numerosas obras, podemos destacar: «La resurrección de Jesús en las cartas de Pablo. Análisis de las tradiciones», 1982; «Las cartas originales de Pablo», 1996; «Los escritos originales de la comunidad del discípulo ‘amigo’ de Jesús. El evangelio y las cartas de Juan», 1997; y «Los tres proyectos de Jesús y el cristianismo naciente», 2003. Actualmente profesor de Nuevo Testamento en el Estudio teológico agustiniano de Valladolid.
Pablo. De Tarso a Roma. Sal Terrae, Santander, 2007 (Colección “Presencia teológica” 158), 255 pp. ISBN: 978-84-293-1716-9. El propio autor nos dice en su introducción que el libro aborda la historia de Pablo de Tarso, la dimensión histórica de la figura y la misión de Pablo. Complementa así mis dos estudios anteriores: Las cartas originales de Pablo (Trota, Madrid 1996), dedicado a la reconstrucción y al análisis de los textos paulinos, y El proyecto mesiánico de Pablo (Sígueme, Salamanca 2005), donde abordé de un modo sistemático la estructura y la trama del proyecto paulino.
Pero también, el libro aborda un episodio fundamental de la historia del cristianismo naciente. Esa primera generación de cristianos, que Pablo se encuentra de una forma violenta y que luego se torna en una acogida y seguimiento radical. Pablo no será un simple testigo, sino un protagonista cualificado y en muchos aspectos único en la historia del cristianismo. Sus escritos se han conservado en su gran mayoría, cartas escritas al ritmo de la problemática y necesidades misionales, escritas pocos años después, 20 -25 años después de la muerte de Jesús.


Pablo ligado a la corriente cristiana Helenista abierta a la gentilidad, creando pequeñas comunidades en las grandes ciudades de la cuenca Mediterránea. Esta actividad misionera provocará no pocos enfrentamientos y desencuentros dentro de sus propias comunidades y también con la corriente judeocristana, centrada más en los judíos de la diáspora.

La primera parte del libro, nos habla de los orígenes, la cuestión documental, el marco biográfico, los orígenes judeohelenistas, conflicto con el movimiento cristiano. En este parte fija el marco general de la vida de Pablo y concreta sus orígenes dentro del judaísmo helenista, así como el conflicto con el naciente movimiento cristiano.
En una segunda parte, describe la época de la misión de Pablo, dependiente de las comunidades de Damasco y Antioquía. Una época larga de 16 años, donde Pablo era un miembro destacado de esas comunidades, pero no tendrá una misión autónoma, ni fundará comunidades, pero ejercía su labor misional acompañado de otros miembros de las comunidades. Es lo que el autor llama la misión dependiente. Se inicia esta segunda parte en el año 33, sólo tres años después de la muerte de Jesús, con su experiencia revelacional en Damasco, que no fue cosa de un momento o de un lugar. Fue una experiencia profunda y de gran calado, que Pablo tuvo que ir descubriendo a lo largo de su vida. En este capítulo en autor incluye la asamblea de Jerusalén. Termina con el lugar de Pablo en el Cristianismo: La figura de Pablo se ha localizado dentro de las comunidades cristianas helenistas, que representaban un cristianismo de diferente tipo del de las comunidades judeocristianas de Jerusalén y de Palestina (80).
En la tercera parte del libro, el autor sitúa la misión autónoma de Pablo, esta abarcará unos nueve años (49 -58), seis de actividad directa misional y los tres últimos preso en Roma. Es la época que conservamos más noticias, ya que todas las cartas de Pablo fueron escritas en esta época. En esta surgirán las comunidades propiamente de Pablo, es donde desarrollará y concretará su reflexión teológica. Comienza con el conflicto de Antioquía entre Pablo y Pedro y termina con la primera carta misional escrita a los Tesalonicenses. Se distinguen así tres etapas en esa misión autónoma: la etapa de los comienzos, con la misión en Galacia y en Grecia, desde la primavera de 49 hasta el otoño de 51 (III); la etapa de la madurez, con la amplia misión en Éfeso y en Asia Menor, desde el otoño de 51 hasta la primavera de 54 (IV); y la etapa de la conclusión, con la realización de la colecta para Jerusalén y el final de Pablo, desde la primavera de 54 hasta el año 58 (V).

La cuarta parte del libro, está dedicada a la misión autónoma de madurez desde el año 51 hasta el 54, desarrollada en Éfeso y en Asia Menor. El centro central de esta etapa fuer la ciudad de Éfeso, capital de la provincia romana de Asia. Fue el momento más difícil de la misión de Pablo, con hostilidades desde fuera y tensiones desde dentro de las comunidades. Senén Vidal afirma, que fue el momento más fructífero de la misión de Pablo y cuando ésta llegará a su madurez y más correspondencia enviará a sus comunidades.

La quinta parte desarrolla la conclusión de la misión de Pablo, que estará marcada con la realización de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén. Después la prisión de Pablo y su muerte violenta. Pablo es apresado, y no se sabe exactamente qué sucedió con la colecta. En todo caso, parece ser que significó un conflicto, y ello explicaría el extraño silencio de Hechos al respecto. En este apartado se desarrolla la reconciliación con la comunidad de Corinto, la carta a la comunidad de Éfeso y la carta a los Romanos, última de Pablo.

Un gran libro. Me quedo con estas palabras de Senén Vidal de la página 56: Pero cabe incluso decir que la experiencia revelacional de Pablo coincide, en cuanto a su sentido y estructura fundamentales, con la de todo creyente. Porque, siguiendo la terminología empleada por los textos paulinos, todo creyente puede afirmar que ha recibido la «iluminación», el «conocimiento», la «revelación» de Jesús, el crucificado resucitado, como salvador definitivo, como Señor de la época mesiánica. Eso mismo, ni más ni menos, es lo que quería expresar el lenguaje tradicional de aparición. Así entendido, también todo creyente puede afirmar que «se le ha aparecido» el Señor y que lo «ha visto», es decir, que se le ha revelado el sentido misterioso de la persona de Jesús y que así lo ha descubierto como el Señor liberador definitivo. Lo que es diferente, evidentemente, es el camino de alumbramiento de esa fe y de su realización concreta en cada uno de los creyentes, en función de las condiciones de vida de cada uno, de los dones multiformes del Espíritu y de la acogida de los mismos. Dentro de esa perspectiva, hay que decir que la revelación experimentada por aquellos primeros testigos cristianos y por Pablo tuvo una función especial e irrepetible en la historia del movimiento cristiano, ya que se convirtió en referencia fundamental para todo el camino posterior de aquel movimiento. Pero, igual que en el caso de cualquier creyente, también la revelación recibida por aquellos primeros testigos y por Pablo tuvo que ser una experiencia continuamente renovada y profundizada a lo largo de toda su vida.




domingo, 3 de noviembre de 2013

LA MIRADA DE ULISES: SÓCRATES



Siguiendo los pasos de Pablo, fueron fructíferos los días que pasamos en Atenas, sus museos, el ágora, la Acrópolis, etc. A todos nos vinieron a la mente los grandes maestros que enseñaron en la ciudad, en la Academia, en el Liceo, etc. Uno de ellos es considerado maestro de maestros, Sócrates. Hace unos años Karl Jaspers escribió una obra importante, se titulaba Los hombres decisivos: Sócrates, Buda, Confuncio, Jesús. Estos fueron los seleccionados en su volumen primero. Hombres, cuya conducta cambió al mundo, aunque no dejaron, salvo Confucio, ninguna obra escrita; ninguno de ellos fue filósofo, no enunciaron proposiciones racionales;  practicaban el despego a los más cercanos, pero insistían en el amor al prójimo, a todos los prójimos; pácticaban la bondad como forma de vida y tuvieron una enorme influencia tras su muerte que todavía hoy perdura.
A pesar de que es una de las figuras fundamentales del pensamiento, es muy difícil llegar al Sócrates histórico, muy idealizado por Platón, Jenofonte, Aristófones, etc. Sabemos que vivió en Atenas en el siglo V a. C, que era tremendamente feo, el primer gran personaje ilustre feo. Nietzsche en su obra El crepúsculo de los ídolos, tomando como fuente a Platón y Jenofonte, afirmaba que era “excesivo, grotesco, caricaturesco..., sus ojo de camarón, sus labios gruesos y su vientre abultado" No sé si tenía barriga, bueno comparando con los atléticas e idealizadas esculturas, tenemos que dar la razón a Nietzsche; pero no sé si en nuestra contemporaneidad pasaría desapercibido.  Pero no nos interesa la apariencia, como decía Platón en el Banquete, no es más que una máscara (prosopon), tal vez, la unión de la sabiduría y lo primitivo del hombre, del logos y el mito. Es lo que se ha llama do la ironía Socratica, también finge ignorancia y falta de pudor. Así Sócrates en sus diálogos se convierte en un gran interrogador (prosopon), en una máscara, un interlocutor que evoca lo que es el prosopon en el teatro. El objetivo es sembrar la turbación, al desconcierto en el alma del interlocutor, o en el lector como hace Platón en los diálogos, que le lleva a la toma de conciencia, a una posición en el pensamiento.

Muchos pensadores han utilizado la máscara, la máscara irónica de Sócrates para enfrentar y desvelar el pensamiento en su contemporaneidad. Recordemos aquí a Kierkegaard y sus obras, todas ellas publicados bajo seudónimos: Víctor Eremita, Johannes Climacus, etc. No se trata del artificio de un editor; estos seudónimos corresponden a distintos niveles: "estético", "ético", "religioso", en los cuales se sitúa el autor, para hablar del Cristianismo. Lo volveremos a encontrar en Nietzsche, como no recordar sus palabras en la obra Más allá del bien y del mal: "Todo espíritu profundo necesita una máscara; es más, una máscara se forma perpetuamente en torno a todo espíritu profundo, gracias a la interpretación continuamente falsa, es decir plana, otorgada a todas sus palabras, a todos sus procedimientos, a todas las manifestaciones de su vida". Es lo que los pensadores han denominado el encanto diabólico de Sócrates.
Su pensamiento es muy amplio y centrado principalmente en la Ética, pero esta semana tenemos reunión de matrimonios, vemos que el primer tema es la felicidad y las Bienaventuranzas. Antes de entrar de lleno en las últimas, que es mejor dejarlo para la reunión de grupo, quisiera analizar, tal vez sin decir mucho, cómo Sócrates abordó el tema de la felicidad.
En el mundo Griego, felicidad es la eudaimonía, que era, el que la había tocado en suerte un daimon custodio bueno y favorable, que garantizaba la vida próspera y amable.
Para entender este concepto en Sócrates, tenemos que partir su rechazo a investigar sobre la Naturaleza y centrarse en el hombre. Es la visión de un hombre enamorado de la vida, así lo percibió Hólderlin (El Rin):
Pero a cada quien su medida
Pesada es la carga del dolor
Pero más aún pesa la felicidad
Hubo un sabio sin embargo
Que supo mantenerse lúcido en el banquete
Desde el mediodía hasta el corazón de la noche
Y hasta los primeros destellos del alba.


¿Cuál es el sentido de la vida? De aquí parte la respuesta de Sócrates sobre la felicidad. Se preguntó por los fines que perseguimos en esta vida, no desde la cotidianidad inmediata, sino desde la globalidad. Esta pregunta ha recibido muchas respuestas desde Sócrates y no deja de ser una de las preguntas hoy en día. Pero las respuestas han sido muy variadas, el placer, el éxito social, los honores y la gloria, el conocimiento, la sabiduría, etc. Para Sócrates la felicidad se hallaba en lo que él llamó, la perfección del alma, la perfección espiritual.
Ya Heráclito, anterior a Sócrates había afirmado, que la felicidad es bien distinta de los placeres. Por su parte Demócrito decía que la felicidad no se tiene en los bienes externos y que el alma es la morada de nuestra suerte.
Sócrates relaciona la felicidad con la virtud (areté), el alma es feliz cuando es virtuosa, cuando está ordenada. Se entiende ordenada a la búsqueda de la verdad, siempre según la virtud de la humildad y la perseverancia.  Así la auténtica felicidad es la salud del alma, y ese orden espiritual o armonía interior es la auténtica felicidad. La virtud, es ya un verdadero premio en sí misma, ya que está es un fin. Para Sócrates, el hombre puede ser feliz en esta vida, a pesar de los momentos malos y difíciles, ya que es él el verdadero artífice de su felicidad o infelicidad.
En el mundo bíblico y más en el Nuevo Testamento, la areté se identificó con la Justicia en la pobreza y en el fracaso. Aunque en la terminología bíblica se utilizó más la palabra bienaventurado (makarios). Era feliz el hombre que confiaba en Dios, este no defrauda las expectativas, incluso en el sufrimiento
Recordemos que los Evangelios relatan que traían a Jesús enfermos en sábado y éste los curaba. Para Jesús, la felicidad de un ser humano tiene prioridad absoluta, por encima incluso de las prescripciones religiosas, como la observancia del sábado. En Marcos nos habla del ayuno de la boda (Mc 2,18-22), Jesús antepone la felicidad de vivir, simbolizada en la fiesta de bodas, a la observancia de una ley naturalmente pesada, como es el caso del ayuno obligatorio. 

viernes, 1 de noviembre de 2013

En memoria de Clara Amador


Ayer murió nuestra amiga y hermana en la fe Clara Amador, hoy la hemos enterrado. Como recordamos en una carta enviada desde estas páginas, no pudo superar la enfermedad, se fue debilitando físicamente, aunque fue creciendo interiormente, poco a poco se fue identificando con Él, fue ascendiendo a la fuente de la vida. José Manuel en la oración de anoche no comentaba que oraba de forma habitual y más los últimos días con el salmo 23:


El Señor es mi pastor, nada me falta.

En prados de hierba fresca me hace reposar,

me conduce junto a fuentes tranquilas

y repara mis fuerzas.

Me guía por el camino justo,

haciendo honor a su Nombre.

Aunque pase por un valle tenebroso,

ningún mal temeré,

porque Tú estás conmigo.



Aunque sabemos que ha ascendido al Padre y ya está en manos de Dios, hoy amaneció triste, el misterio de la vida se nos impone como silencio y vacío. ¡Qué limitados somos, Dios mío! ¿Por dónde se escapa el dolor sino es con tu Esperanza? No nos decía Pablo que debemos llorar con los que lloran. Sí, llorar….

Recuerdo su energía y su preocupación por cada uno de nosotros, Juan ¿hoy no te he visto en la reunión?, ¿qué te pareció el texto de Dolores, fenomenal? ¡Cuántos recuerdos…Las reuniones de Biblia, su querido viaje a Israel, las excursiones con la Parroquia, y sobre todo las celebraciones, la Eucaristía dominical, la Pascua. Mamen  y yo la recordamos muy de cerca el 23 de septiembre, sí, el día que nos casamos, el mismo día que Clara. Leyó en nuestra boda y ese día nos llamó por teléfono, todos los años lo hacía. Mamen se acercó con un ramo de flores. ¡Qué pena esa misma tarde tuvimos que lamentar la pérdida de Tomás! ¡Cuántos hermanos en la fe!


Hoy estamos tristes, pero no perdemos la esperanza, en lo más profundo de nuestros corazones experimentamos que el amor es más fuerte que la muerte. Resucitamos en Cristo, no sé lo que es el cuerpo neumático como nos decía Pablo, pero estoy seguro que seremos felices. Que se curaran nuestras heridas y cansancios, que encontraremos respuesta, en tendremos paz. Resucitar es dejar que Dios diga y haga y sea en nosotros todo y para siempre.

Ahora Clara te has encontrado con tus seres queridos, tu marido, tus padres, tu nieto, con todos los amigos y hermanos de la parroquia que ya no están. Ya conseguiste la felicidad anhelada, la gloria del amor verdadero. Tristes sí, pero esperanzados, pasaremos por la muerte y seremos resurrección, vida plena en la misteriosa plenitud de Dios.

Hasta pronto Clara, ahora nos cuesta un poco más la vida, pero un día celebraremos juntos lo que tú ya estás viviendo. Un beso de los dos.

                                                                                         Juan Antonio

Quisiera dejar ahora aquella carta del mes de mayo publicada en "La Posada del Silencio".


Carta a Clara Elvira Amador

http://lh4.googleusercontent.com/-26hDfv3TSWc/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAKs/Ovjq7HwtuOo/s512-c/photo.jpg 
Juan Antonio Mateos Pérez
9 de mayo de 2013
¡Buenas tardes Clara! Hacía ya tiempo que deseaba escribirte esta carta. No sé, siempre atareado entre miles de cosas, clases, escritos y, perdóname.  Nunca encontramos hueco para lo esencial, la reciprocidad en la amistad, la preocupación por el otro, por ti.  Hacía tiempo que quería escribirte unas palabras, pero a veces me quedo en el silente vacío de la expresividad, no me salen las palabras. Te sale antes hablar de cualquier tema de actualidad o de estudio, que exige menos entrega del corazón. Eso no quiere decir el olvido de la amistad o la preocupación, son tantos años, que nos queda algo de nosotros mismos en ese tiempo que hemos ido entretejiendo de nuestras experiencias compartidas, las celebraciones en la Parroquia, las reuniones de grupo de Biblia, las Catequesis, nuestras preocupaciones por las personas que van pasando cerca, o la cotidianidad vecinal en la compra del pan en César. La amistad  no está exenta del amor, como nos recordaba nuestro querido Pablo, así como de la oración y el contacto frecuente. No sé, pero esta semana Clara, me he acordado de una forma muy cercana de ti, casi con ansiedad, y en mis oraciones de la mañana, ahí estabas muy presente.


Muchos no la conocéis, permitirme que os la presente. Clara una hermana en la fe, una amiga de muchos años en la parroquia de la Purísima. Una institución, no sé, puede que lleve más tiempo que los sacerdotes. Ha participado en todo, ha sido catequista en todos los niveles, ha sido fundadora de los grupos de adultos y Biblia y  monitora en este grupo, lectora, grupos de oración, futbito, excursiones, etc. Pero recuerda con mucho cariño su primer grupo de Catequesis de confirmación, la semana pasada comentaba que había recibido la visita de “Javi moto”, con el que sigue en contacto y escribiéndose a menudo después de tantos años. Siempre pendiente de cualquier actividad cultural, sobre todo organizada por la Diócesis o cualquier institución religiosa. Siempre leyendo y escuchando para madurar en su fe, aunque tiene sus preferencias en Dolores Aleixandre y José Antonio Pagola. Ya ha leído con avidez, en esta Pascua, uno de los libros del nuevo papa Francisco, con mucha ilusión y con la sorpresa de la novedad. Pero sobre todo, es una fiel seguidora de Jesús, una gran cristiana, en el que ha encontrado sentido y salvación. Desde Él,  abierta a la suave brisa del misterio de Dios.
Este año lo está pasando mal, la enfermedad y la fragilidad física no avisa, nos llega como de improviso. Nos comentaba está semana que está mejor y algo recuperada y esperando la llamada de la neuróloga. Pero desde la fragilidad de la enfermedad, sigue creciendo y ascendiendo en su fe, en Jesús y en Dios, gracias a su experiencia del Espíritu, se engrandece en el encuentro de Cristo. En los momentos de noche y de exilio, sabemos que el Espíritu no deja de soplar. La actitud de Clara, siempre abierta a la Palabra, siempre alabando lo que escucha y experimenta, siempre siendo luz para otros, me recuerda que el Padre no deja a los hombres a su propia suerte. Es un Dios que a pesar de su trascendencia sigue comunicándose con nosotros, Dios es Dios y no podemos limitar su libertad. Sé lo que están pensando algunos, sobre este tema, lo mejor es el silencio. Pero la historia de nuestra fe nos dice que, Dios siempre acompaña su pueblo, no abandona a su criatura y lo hace siempre a través del Espíritu. Jesús nos recordaba, pedid  y se os dará, y Éste nos llega en sus dones más fecundos, el amor y la fe. No extingamos el Espíritu, escuchemos su susurro y su clamor…
Esté fin de semana tuvimos reunión de Matrimonios y como sabes estamos trabajando el Credo,  tocaba el Espíritu y al final de la reunión te recordamos, Marisol, Eva, Raquel, Fructuoso, te tuvimos presente. También en estos días de fiesta y alegría, de recuerdo de los 50 años, nos hemos acordado mucho de ti, tenías un hueco en nuestros corazones. Te deseamos que te repongas, te QUEREMOS. Un BESO FUERTE DE TODOS.